Y en especial a Martha Sfriso, alma mater de la Orquesta.
Sofía Medina, violín 4/4
Patricio Fesser, violín ¾
Cecilia Roldán, Viola 4/4
Ana Roldán, Cello 4/4
Macarena Guantay, Flauta Traversa
Walter Bravo, Clarinete
Cristian Cuenca, Contrabajo
Sofía Medina, violín 4/4
Patricio Fesser, violín ¾
Cecilia Roldán, Viola 4/4
Ana Roldán, Cello 4/4
Macarena Guantay, Flauta Traversa
Walter Bravo, Clarinete
Cristian Cuenca, Contrabajo
Estos instrumentos que alcanzamos a comprar este año, son para Patricio Fesser, Sofìa Medina, Cecilia Roldán, Ana Roldán, Macarena Guantay, Walter Bravo y Cristian Cuenca. Pero son también un premio para las familias de cada uno de ellos, la familia de Patricio, la de Sofía, la de Cecilia, la de Ana, la de Macarena, la familia de Walter y la de Cristian, porque sus familias los han apoyado para que ellos hayan podido entregarse y comprometerse de esta manera. Este es un caminito que recién empieza pero sabemos que estas chicas y chicos y sus familias están dispuestos a seguir esforzándose.


Sara es una genia que no sale por la tele. Porque ademas de la flauta traversa, estudia danza y coro en el Conservatorio. Le prendió el bichito del arte. Sus hermanos Brian de 6 y Anahí de 11 años tocan el violín en la orquesta. Allí parece que se puede. Esa Bandera Argentina que flamea los cobija a todos. En silencio, a pulmón y con una vocación solidaria poderosa, funciona este programa que dirige Claudio Espector que es un pianista de nota y- además- el director del Conservatorio Manuel de Falla. Hoy funcionan 14 orquestas en barrios humildes de esta ciudad. Son 1.200 chicos que ensayan en las escuelas. Ya tocaron en el Colón, en el Coliseo, el San Martín y otros teatros impresionantes. Actuaron con La Bersuit, fueron teloneros de los Fabulosos Cadillac, de León Giecco y este año van a abrir el festival de tango y el de jazz. Hay 1.200 chicos de barrios muy humildes que hoy comenzaron las clases formales y que, ademas, disfrutan la vida cuando acarician sus violines o contrabajos. Aprenden a convivir, a escuchar e interactuar con el otro. Algunos concretaran sus sueños de concertista y otros habrán forjado una personalidad que les va a permitir salir sanos y salvos frente a las malditas tentaciones de la droga y el delito. Son argentinos que hacen patria. El otro día tocaron para homenajear a una vecina que cumplió 105 años. Todo el barrio los aplaudió y sus padres desbordaron de orgullo. Allí el paco pierde por paliza contra la vida y el futuro. Sara es brillante pero aún no tiene conciencia del bien que se hace a si misma y a todos nosotros. Cierra sus ojitos negros y tiernos mientras le saca a su flauta traversa los acordes de “La primavera” de Vivaldi. Cada vez que Sara toca su flauta traversa algo raro pasa en la villa 31: aparece un sol distinto que alumbra la esperanza.En una nota sobre la Orquesta de Retiro publicada por Crítica Digital del 29 de septiembre de 2008 -y que no puedo volver a encotrar para linkearla- podemos conocer a Miguel, de 11 años, que toca la trompeta en esa orquesta. Copio un párrafo que me conmueve:
Con el pelo lacio bailando en los hombros, Miguel dice que él tiene dos hermanos; uno de ellos es el que cumple años. Vive en una casa de cartón y todas las tardes, después de la escuela, sale con su mamá a trabajar. Cartonea en las veredas prósperas de la avenida Figueroa Alcorta, donde los porteros que ganó con su sonrisa de publicidad lo esperan con papeles, cartones, un pedazo de torta.
–¿Qué es la orquesta para vos?
–Felicidad y secretos, dice Miguel y sale corriendo al ensayo.