
Extractado de la nota de Alfredo Leuco "Música contra la injusticia".
Si, en plena Villa 31, rodeada de inequidades y marginación, Sara Lugos (9 años) toma su flauta traversa y se pone a ensayar junto a sus compañeros de la Orquesta Filarmónica del barrio. Parece un milagro pero es una realidad forjada con trabajo solidario e imaginación. Esa orquesta como tantas otras pertenece a un plan del ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires que está cumpliendo 11 años desde que se puso en marcha. Una idea luminosa. Música para combatir la deserción escolar y para igualar oportunidades. Música para sembrar educación y cosechar ciudadanía.
Sara es una genia que no sale por la tele. Porque ademas de la flauta traversa, estudia danza y coro en el Conservatorio. Le prendió el bichito del arte. Sus hermanos Brian de 6 y Anahí de 11 años tocan el violín en la orquesta. Allí parece que se puede. Esa Bandera Argentina que flamea los cobija a todos. En silencio, a pulmón y con una vocación solidaria poderosa, funciona este programa que dirige Claudio Espector que es un pianista de nota y- además- el director del Conservatorio Manuel de Falla. Hoy funcionan 14 orquestas en barrios humildes de esta ciudad. Son 1.200 chicos que ensayan en las escuelas. Ya tocaron en el Colón, en el Coliseo, el San Martín y otros teatros impresionantes. Actuaron con La Bersuit, fueron teloneros de los Fabulosos Cadillac, de León Giecco y este año van a abrir el festival de tango y el de jazz. Hay 1.200 chicos de barrios muy humildes que hoy comenzaron las clases formales y que, ademas, disfrutan la vida cuando acarician sus violines o contrabajos. Aprenden a convivir, a escuchar e interactuar con el otro. Algunos concretaran sus sueños de concertista y otros habrán forjado una personalidad que les va a permitir salir sanos y salvos frente a las malditas tentaciones de la droga y el delito. Son argentinos que hacen patria. El otro día tocaron para homenajear a una vecina que cumplió 105 años. Todo el barrio los aplaudió y sus padres desbordaron de orgullo. Allí el paco pierde por paliza contra la vida y el futuro. Sara es brillante pero aún no tiene conciencia del bien que se hace a si misma y a todos nosotros. Cierra sus ojitos negros y tiernos mientras le saca a su flauta traversa los acordes de “La primavera” de Vivaldi. Cada vez que Sara toca su flauta traversa algo raro pasa en la villa 31: aparece un sol distinto que alumbra la esperanza.
Sara es una genia que no sale por la tele. Porque ademas de la flauta traversa, estudia danza y coro en el Conservatorio. Le prendió el bichito del arte. Sus hermanos Brian de 6 y Anahí de 11 años tocan el violín en la orquesta. Allí parece que se puede. Esa Bandera Argentina que flamea los cobija a todos. En silencio, a pulmón y con una vocación solidaria poderosa, funciona este programa que dirige Claudio Espector que es un pianista de nota y- además- el director del Conservatorio Manuel de Falla. Hoy funcionan 14 orquestas en barrios humildes de esta ciudad. Son 1.200 chicos que ensayan en las escuelas. Ya tocaron en el Colón, en el Coliseo, el San Martín y otros teatros impresionantes. Actuaron con La Bersuit, fueron teloneros de los Fabulosos Cadillac, de León Giecco y este año van a abrir el festival de tango y el de jazz. Hay 1.200 chicos de barrios muy humildes que hoy comenzaron las clases formales y que, ademas, disfrutan la vida cuando acarician sus violines o contrabajos. Aprenden a convivir, a escuchar e interactuar con el otro. Algunos concretaran sus sueños de concertista y otros habrán forjado una personalidad que les va a permitir salir sanos y salvos frente a las malditas tentaciones de la droga y el delito. Son argentinos que hacen patria. El otro día tocaron para homenajear a una vecina que cumplió 105 años. Todo el barrio los aplaudió y sus padres desbordaron de orgullo. Allí el paco pierde por paliza contra la vida y el futuro. Sara es brillante pero aún no tiene conciencia del bien que se hace a si misma y a todos nosotros. Cierra sus ojitos negros y tiernos mientras le saca a su flauta traversa los acordes de “La primavera” de Vivaldi. Cada vez que Sara toca su flauta traversa algo raro pasa en la villa 31: aparece un sol distinto que alumbra la esperanza.
3 comentarios:
yo soy de hay jejeje esta re buenisimo
=)
soy de percusion y me llamo jose
=)
yo tambn.... soy de violin =), jose es un amigo mio... la orquesta es lo mas =)
Martha Sfriso no es lo que parece... utiliza la orquesta y las ilusiones de los chicos para acomodarse políticamente, ella y el inútil de su hijo Sergio Sfriso, que trabaja en el Conservatorio Juan José Castro arruinando muchas materias importantes y destruyendo la carrera de Dirección Coral... INFÓRMESE, no sea ingenuo!
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